Gran reto del agro

Agua y eficiencia del riego

La agricultura es el mayor usuario de agua dulce y buena parte se pierde por baja eficiencia; en España y Chile, la sequía y el clima extremo tensionan cada campaña la disponibilidad hídrica.

4 min de lectura
Compartir
LinkedInX
Riego por aspersión lanzando un chorro de agua sobre un campo en un paisaje árido y montañoso, en blanco y negro.
≈70%
del agua dulce del mundo se destina a la agricultura (FAO)
+19%
prevé crecer la cosecha de limón en España en 2026/27 (Ailimpo)
>39 °C
máximas de verano proyectadas para la zona central de Chile, que disparan la demanda hídrica (U. de Talca)

El agua es, probablemente, el reto que más condiciona la fruticultura mediterránea. Y el problema de fondo no es únicamente la escasez: es la eficiencia con la que cada gota llega a la planta.

¿Qué es?

La agricultura es el mayor usuario de agua dulce del planeta —concentra alrededor del 70% de las extracciones, según la FAO— y una parte relevante se pierde por escorrentía, percolación profunda o evaporación cuando el riego no se ajusta a la demanda real del cultivo. En clima mediterráneo, con veranos secos y campañas cada vez más variables (España, Chile central), ese margen de eficiencia decide la rentabilidad y, en años difíciles, la viabilidad de la parcela. El reto, por tanto, es doble: disponer de agua y aplicarla con precisión.

Por qué importa

La presión es estructural y el clima la agrava, aunque no siempre como se supone:

  • En Chile, la industria frutícola ya trata la escasez hídrica como un desafío de fondo, no coyuntural (Portal Frutícola, 16-sep-2026). Y aquí está el matiz que más importa para el riego: el actual El Niño —que la OMM da con casi un 100% de probabilidad de persistir hasta febrero de 2027— trae una primavera húmeda que alivia temporalmente el déficit, pero no cierra la megasequía que arrastra el país. El agroclimatólogo Patricio González (Universidad de Talca) advierte, además, de un verano con máximas sobre 39 °C en la zona central, con el consiguiente estrés hídrico (Portal Frutícola, 7-sep-2026). Más lluvia puntual no equivale a más seguridad hídrica.
  • En España, la interprofesional Ailimpo prevé una cosecha de limón de 1.214.600 t en 2026/27, un 19% más que la campaña anterior (Fino +17%, Verna +24%): una recuperación de volumen tras un 2025/26 flojo (Valencia Fruits, 11-sep-2026). Cuando el clima acompaña, la oferta se normaliza; la disponibilidad hídrica marca la diferencia entre una campaña corta y una normal.
  • El telón de fondo es un clima más extremo: veranos más cálidos y secos elevan la evapotranspiración y, con ella, la demanda de riego justo cuando el agua escasea.

La ciencia: cuánta agua, y cuándo

La respuesta no es regar más, sino regar lo que el cultivo necesita. El marco de referencia es el balance hídrico FAO-56 (Allen et al., 1998): a partir de la evapotranspiración de referencia (ET₀) y el coeficiente de cultivo (Kc) se estima la evapotranspiración del cultivo (ETc); con las propiedades del suelo se definen el agua disponible total (TAW) y el agua fácilmente disponible (RAW). Regar cuando el déficit se acerca al umbral RAW —ni antes ni después— es lo que separa el riego por criterio del riego por calendario.

En leñosos mediterráneos, además, el riego deficitario controlado aplica el déficit de forma intencional en las fenofases menos sensibles para maximizar la productividad del agua: ahorra agua con una merma de rendimiento mínima o nula y, en cultivos como la vid, puede incluso mejorar la calidad (Fereres & Soriano, 2007; Geerts & Raes, 2009).

Qué se puede hacer

  • Medir la demanda real, no estimarla a ojo: ET₀ y Kc por parcela y fenofase.
  • Ajustar lámina y frecuencia al suelo y al sistema (goteo, aspersión), y vigilar la uniformidad de aplicación.
  • Usar teledetección (Sentinel-2) para corregir el Kc según el vigor real del cultivo.
  • Programar por umbral de déficit, integrando la previsión climática y la lluvia efectiva.
  • Aplicar déficit controlado donde el cultivo lo permite (vid, almendro…), respetando el objetivo del protocolo por fenofase.

Cómo lo aborda Fynka

Fynka construye el balance hídrico FAO-56 de cada parcela con datos reales —satélite Sentinel-2, clima, suelo (textura/AWC) y tu observación de campo— y lo convierte en una decisión de riego razonada: cuánta lámina, cuándo, con qué duración y a qué coste, todo coherente entre sí. Corrige el Kc con el NDVI observado, descuenta la lluvia prevista y, en cultivos con protocolo de déficit, respeta el objetivo de RDC por fenofase.

No decide por ti: propone y deja trazado; tú validas y firmas. El objetivo es que tu criterio llegue a más hectáreas sin depender de regar por costumbre.

En síntesis

El agua es el gran reto del agro mediterráneo: la agricultura concentra cerca del 70% del uso de agua dulce y el verdadero margen está en la eficiencia, no solo en la disponibilidad. En Chile, un El Niño húmedo alivia el déficit pero no pone fin a la megasequía y anticipa un verano con máximas sobre 39 °C que disparan la demanda; en España la oferta de limón se recupera cuando el clima acompaña. El balance hídrico FAO-56 permite estimar cuánta agua necesita cada parcela y cuándo; Fynka lo convierte en una decisión de riego razonada —satélite, clima y suelo— que el agrónomo valida y firma.

Preguntas frecuentes

¿Regar más resuelve el estrés hídrico?
No necesariamente. Si la dosis no se ajusta a la demanda real del cultivo y a la capacidad del suelo (RAW/TAW), el exceso se pierde por percolación o escorrentía y puede agravar problemas radiculares. El objetivo es la eficiencia: la cantidad correcta en el momento correcto.
¿El riego deficitario controlado reduce el rendimiento?
Bien aplicado, su objetivo es maximizar la productividad del agua: aplica el déficit en las fenofases menos sensibles para ahorrar agua con una merma de rendimiento mínima o nula, e incluso mejora la calidad en cultivos como la vid. Su diseño depende del cultivo y la etapa (Fereres & Soriano, 2007).
¿Un año de El Niño con más lluvia elimina el problema del agua?
No. En Chile central un El Niño fuerte suele traer más lluvia, pero eso alivia el déficit de forma temporal sin cerrar la megasequía de fondo, y suele preceder a veranos más cálidos que elevan la demanda. Por eso la eficiencia del riego importa incluso en años húmedos.
¿Hace falta instalar sensores de humedad para empezar?
Ayudan, pero no son imprescindibles: el balance hídrico FAO-56 con satélite y clima ya estima el déficit; los sensores afinan la estimación cuando existen.

Fuentes

  1. Allen, R. G., Pereira, L. S., Raes, D., & Smith, M. (1998). Crop evapotranspiration (FAO Irrigation and Drainage Paper 56). FAO.
  2. Fereres, E., & Soriano, M. A. (2007). Deficit irrigation for reducing agricultural water use. Journal of Experimental Botany, 58(2), 147–159.
  3. Geerts, S., & Raes, D. (2009). Deficit irrigation as an on-farm strategy to maximize crop water productivity in dry areas. Agricultural Water Management, 96(9), 1275–1284.
  4. Ailimpo (2026). Aforo de limón de España 2026/27: 1.214.600 t, +19% (Fino +17%, Verna +24%). Vía Valencia Fruits, 11-sep-2026.
  5. Portal Frutícola (7-sep-2026). Lluvias tardías, heladas y calor extremo podrían golpear a la fruticultura chilena (P. González, Universidad de Talca).
  6. Portal Frutícola (16-sep-2026). El Niño: 10 medidas para reducir daños por sequía y calor; y «Escasez hídrica y de mano de obra: aprendizajes de Japón para la fruticultura chilena».
  7. OMM/NOAA, vía Meteored (2026). El Niño con ~100% de probabilidad de persistir hasta febrero de 2027.
Compartir
LinkedInX

Compartimos análisis del sector y cómo lo abordamos en LinkedIn. Síguenos para no perdértelos.

Seguir en LinkedIn